Murió la caricia...
Con incierto andar, los
febriles años
me disfrazaron con cabellos canos.
También cuidaron de arrugar mis manos.
y mi alma... los amargos desengaños
En otros días quedaron mis niños,
los hijos...lo mejor de los humanos
¡Como añoro aquellos tiempos ya ancianos!
si pudiera volver a aquellos años...
Correr, sin parar, para poder criarlos.
Pasaron, sin darte cuenta, las
horas
sin apenas tiempo, para gozarlos.
Ahora, al pensar en aquellos días
se estremece mi alma, al recordarlos
¡Murió, allí, la caricia de sus risas!
María Sena
28/08/2014
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